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El mayor hito que consiguieron estos primeros fundadores del C.D. Ermua fue hacerse con un campo para la práctica de fútbol. Gracias a la labor y empeño de Don Teodoro Zuazúa, una institución en Ermua y párroco de la localidad, se logró hacer frente a la construcción de un modesto campo de juego, limitado por el río, en San Pelayo. Desde 1951 a 1956 se había jugado fuera. Hasta el año 1956 no se materializó la inauguración del campo de fútbol de San Pelayo. De ahí que los primeros fundadores pusieran su punto de mira sobre un descampado de las afueras del municipio, en San Pelayo, junto al río, un elemento que se convertía en un verdadero problema para la práctica del fútbol.
El campo costó 300.000 pesetas y la Federación Vizcaína
de Fútbol asignó 65.000 pesetas, para que el 10 por ciento
de su propiedad pasase a manos del C.D. Ermua. El 90 por cierto restante
corrió a cargo del Ayuntamiento de Ermua. “Lo más
importante de los primeros años era tener un campo. Por ello,
fue un hito, después de remover muchas piedras tener un terreno
de juego”, señalaba Javier Aguirregomezkorta.
San Pelayo, antiguo campo de fútbol del C.D. Ermua.